21 de enero de 2011

Focus


Tu cuerpo crea aros de fuego
a través de los cuales mi espíritu se arroja
en la emoción de quemarse y no quemarse
Arde todo un universo
Los cuerpos se mezclan, crean mixturas
el barro se vuelve piel, la piel barro
El aire se incinera
Las caricias flameantes propagan la hoguera
las cenizas arden con la dulce tortura de tu boca
El fuego trémulo se agita, se vuelve huracán, tifón
por el instante que arde la llama somos  fuego perpetuo
El incendio se expande enmudeciendo al mundo
En flama estelar se funden nuestras carnes
El calor se vuelve nuestra segunda piel,
combustible que nos alimenta
Al final, la llama huidiza recorre tus labios, tu sinuosidad
nuestros cuerpos, cual pirómanos, disfrutan su obra
y tus ojos, junto a los míos, arden calentando el firmamento.

Nelson Ampuero. 2011. Reservados todos los derechos
Cualquier copia de este documento será considerada como un delito.

obscurĭtas


Quemé mi sombra
y enterré las cenizas cerca de mi corazón
Visité el inframundo como Odiseo
para descansar al fin de este infierno
Redacté todas mis disculpas y las arrojé al vacío
Sinceré mi corazón masacrando a la inocencia
Mi rostro se cubrió con nuevos velos carmesí: monstruo, abominación, engendro
Rechacé la luz para siempre
Y contra el horizonte tricé toda esperanza
Di mi espalda a la humanidad
mientras suplicaba por salvación, susurré: no
La noche ausente de luz  se volvió mi piel
La sangre y el dolor rebosaron mi sendero
Me hundí hasta asesinar a mi propio mito
La piedad se perdió en al abismo
y sumergido en la penumbra pude contemplar la realidad.

Nelson Ampuero. 2011. Reservado todos los derechos.
Cualquier copia de este documento sin previa autorización estará incurriendo en un delito