Presentación

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21 de enero de 2011

Focus


Tu cuerpo crea aros de fuego
a través de los cuales mi espíritu se arroja
en la emoción de quemarse y no quemarse
Arde todo un universo
Los cuerpos se mezclan, crean mixturas
el barro se vuelve piel, la piel barro
El aire se incinera
Las caricias flameantes propagan la hoguera
las cenizas arden con la dulce tortura de tu boca
El fuego trémulo se agita, se vuelve huracán, tifón
por el instante que arde la llama somos  fuego perpetuo
El incendio se expande enmudeciendo al mundo
En flama estelar se funden nuestras carnes
El calor se vuelve nuestra segunda piel,
combustible que nos alimenta
Al final, la llama huidiza recorre tus labios, tu sinuosidad
nuestros cuerpos, cual pirómanos, disfrutan su obra
y tus ojos, junto a los míos, arden calentando el firmamento.

Nelson Ampuero. 2011. Reservados todos los derechos
Cualquier copia de este documento será considerada como un delito.

obscurĭtas


Quemé mi sombra
y enterré las cenizas cerca de mi corazón
Visité el inframundo como Odiseo
para descansar al fin de este infierno
Redacté todas mis disculpas y las arrojé al vacío
Sinceré mi corazón masacrando a la inocencia
Mi rostro se cubrió con nuevos velos carmesí: monstruo, abominación, engendro
Rechacé la luz para siempre
Y contra el horizonte tricé toda esperanza
Di mi espalda a la humanidad
mientras suplicaba por salvación, susurré: no
La noche ausente de luz  se volvió mi piel
La sangre y el dolor rebosaron mi sendero
Me hundí hasta asesinar a mi propio mito
La piedad se perdió en al abismo
y sumergido en la penumbra pude contemplar la realidad.

Nelson Ampuero. 2011. Reservado todos los derechos.
Cualquier copia de este documento sin previa autorización estará incurriendo en un delito

28 de noviembre de 2009

Texto escrito en el Pasillo de las Banderas (¿eso debe significar algo?)

-¿Qué te pasa?!
   Preguntó ella. Con una curiosidad salvaje que no reparaba en tonos sutiles para expresar su inquietud. Curiosidad salvaje que se manifestaba en cada centimetro de su rostro, en cada desibel de su voz.
- Me pasas tú. Me pasa la vida. Me pasa la literatura. Me pasa la vida de Ramos Sucre, la novela de la Lispector. Respondi yo.
  Me pasa todo y nada. Todo eso al mismo tiempo. Acompañado de nuevas dudas y nuevas respuestas que tejen un espiral sin fin. Una espiral ascendente o descendente, depende del punto de vista.
  ¿Tiene sentido seguir escribiendo esto? Es la segunda vez que intento leer este capítulo de la novela (La Pasión según G.H.) y ahora esta "Necesidad expresiva" que me invade y atormenta ¿Sería este tormento o algo similar, lo que sentía Cortazar cuando iba a escribir un cuento? ¿Por qué ahora? Por qué mi atención no puede regresar a la novela ¿Por qué no puedes regresar a mi lado?
  Te pregunto solo en el espacio de este papel porque no puedo hacerlo en persona. Por respeto. Por complacerte. Pero ¿Me complasco a mi mismo al hacerlo? ¿Alguna vez lo he hecho (complaserme)? No lo digo por ti, lo digo en general. Lo digo por mi mismo.
  Por todos los eventos entintados con juicios de vaolres, que conforman mi vida. Porque al final ¿No es la vida una suma de eventos? Desde sentir el agua en la cara hasta enfermarse o hacer el amor. Solo eventos valorados dentro de o por un complejo sistema de creencias, gustos y preferencias ¿Y de dónde viene estos tres últimos conceptos?
  Este texto se llena de interpelaciones ¿Interpelaciones a quién? ¿A ti? ¿A mi? ¿A Dios? ¿Cuál dios?
  Existen tantas cosas que quisiera decirte y preguntarte en este momento...
  ¿Fue un momento de debilidad lo que ocurrió esta mañana? ¿O fue solo otro evento que mi extremada mente analisa una y otra vez porque no puede aceptar los eventos como lo que son? Simples eventos. Porque no puede (mi mente, mi cerebro) llorar y reir como un animal.
  Al escribir esto, los hilos que jala en mi interior son demasiado largos ¿Y si simplemente los corto? ¿Y si simplemente finalizo el texto aquí?